
Me gusta soñar con mi mundo ideal. Un mundo en el que la gente sea buena. En el que el respeto por las personas, animales, plantas, tierra, sol, nubes, por el mundo prevalezca. Un mundo en el que los niños no mueran de hambre, no sean soldados, no trabajen cuando tendrían que estar jugando, ni se abuse de ellos por el hecho de ser más débiles que los adultos.
Un mundo en el que las mujeres sean respetadas como personas, en el que no se las trate como mercancía ni se las maltrate.
Un mundo en el que no haya pobres ni ricos, no haya gente que sufra, no haya muertes, ni odios xenófobos.
Un mundo en el que el diálogo y la comunicación existan en todas las facetas de la vida. En el que la violencia no exista, ni el dolor ni la tristeza.
Un mundo feliz, con días de sol, en contínua primavera, donde la paz y el amor inunden a todos y la armonía resida entre animales, humanos y naturaleza.
Sé que soy una soñadora, pero es mi mundo ideal, que quiero para mis hijos, mis amigos, familia, por el que sueño desde pequeña, y por el que, mientras viva, lucharé para conseguirlo, (o por lo menos una parte de mi sueño)




