
Como no, hoy algo tengo que escribir, como mujer, y como miembro de la Secretaría de la Mujer de Ezker Batua-Berdeak. Como tal, ya desde la mañana me han metido el embolado de hacer una rueda de prensa para presentar nuestro manifiesto, y como me apetece que la gente que no lo vea, lo lea, os lo paso y, como siempre digo,…pensemos en estas sabias palabras:
La Secretaría de
la Mujer de Ezker Batua-Berdeak diseñó hace seis meses una campaña de actividades para desarrollar a lo largo del año bajo el lema global de “”todos los días son ocho de marzo”. Con esta campaña queríamos y queremos trasladar a la sociedad el mensaje de que todos los días es necesario luchar por la igualdad plena entre hombres y mujeres en todos los planos de la vida y que 8 de marzo es doce meses al año, 30 días al mes y 24 horas al día.
Y en el día concreto de
la Mujer Trabajadora, hemos centrado nuestro mensaje o manifiesto reivindicativo en el 75 aniversario del reconocimiento del derecho al voto femenino y lo que ha supuesto éste a lo largo de la historia en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres.
Dolores Ibarruri (Pasionaria), Margarita Nelken, Federica Montseny o Clara Campoamor son mujeres y políticas que jugaron un papel fundamental en
la II República, sentaron las bases de un Estado moderno a principios de los años 30 y contribuyeron decididamente al logro del voto femenino.
Hoy, 75 años después, las mujeres ya podemos afirmar que “nuestro voto es nuestra fuerza y nuestra fuerza es nuestro poder”.
En ese sentido, las mujeres de Ezker Batua-Berdeak abogamos por la participación activa de la mujer en política y en las instituciones para, entre otras cosas, promover un marco legal que reconozca nuestros derechos y que garantice nuestro pleno ejercicio de los mismos.
Hemos avanzado mucho, pero todavía nos queda un largo camino por recorrer, porque queremos no sólo ser dueñas de nuestro presente, sino también dueñas de nuestro futuro.
Podemos votar, es cierto, pero necesitamos ser muchas y estar unidas para influir, decidir y lograr un camino real en la sociedad en la que seamos protagonistas en pie de igualdad con los hombres.