
Estaba en el metro, leyendo uno de esos periódicos gratuitos cuando topo con una noticia que confirma mis sospechas, esto es, que hay empleos pero que muchos de ellos son rechazados, quedando vacantes, por no considerarlos interesantes, como los trabajos de comerciante, camarero,… y, yo me pregunto ¿estamos tan bien como para elegir si queremos o no un empleo? entonces, si es así, ¿por qué nos quejamos de que no hay trabajo?, y cuando no los aceptamos y lo coge un inmigrante, ¿por qué nos quejamos, si antes no lo hemos querido?
El asunto es que un 40 % de los puestos no se cubren porque no queremos, lo cual me resulta realmente alarmante en los tiempos que corren. Entiendo que no queramos un trabajo mal remunerado, con malos horarios, pero si no tengo más, yo, personalmente, lo cojo. Lo que realmente hay que controlar que haya unos mínimos en cada puesto de trabajo que eviten la precariedad, para que no ocurra esto, que puestos de trabajo se queden sin ocupar porque sus condiciones no son las adecuadas.
Seguramente será ese el problema: que las condiciones de ese 40% de empleos son tan inaceptables, tan pirata-ilegales, increíblemente mal pagados y peor reconocidos socialmente… que sólo alguien verdaderamente desesperad@ (personas emigrantes, o en riesgo de exclusión social) es capaz de tragarse sapos y culebras y aceptarlos.
No creo que la conclusión sea que l@s trabajador@s somos demasiado “exigentes”, ¿no te parece?
Estoy totalmente de acuerdo contigo, las condiciones son lamentables, y lo que realmente se tiene que realizar es un control exahustivo y una regulación, como dios manda, del empleo, con las mismas condiciones para todos y todas, unas condiciones aceptables, para que nadie se vea abocado a tener que coger este tipo de empleo. REalmente, lo que más me molesta y, quizás no me he explicado bien, es que, al final se le eche la culpa al inmigrante de quitarnos un empleo que, por su precariedad no queremos. Es la pescadilla que se muerde la cola: es una mierda, no lo quiero, lo coge el más necesitado y luego nos quejamos de que los de fuera nos quitan el empleo, un empleo de mierda que, nosotros habíamos rechazado. Es el sistema que está mal hecho y permite trabajos de este pelo.